Juanpa Mejía une varios estilos en su proyecto de fusión, donde la guitarra lleva la narrativa principal en esta historia instrumental. Junto a Naíma Acuña, Juande Nadal y David Sancho, nos presenta su último lanzamiento The Last Shred of Hope, donde el jazz y el rock convergen para crear un nuevo universo sonoro.

(Canal Oficial YouTube)

Mariola Membrives es una de las voces más singulares y personales de la escena musical española actual. Su obra se sitúa en el cruce entre flamenco, improvisación y creación contemporánea, con la escena y la interacción como elementos centrales de su lenguaje.  

Ha publicado, entre otros, Llorona (junto al contrabajista Masa Kamaguchi), Lorca.  

Spanish Songs (con Marc Ribot), Ajuares (junto a Jordi Bonell, Rodrigo Pahlen, Gorka Benítez o David Soler, entre otros) y La Babilonia, obra de autoría propia destacada por la crítica como uno de los discos del año en España.  

A lo largo de su trayectoria ha trabajado a dúo y en distintos formatos con músicos fundamentales del jazz y la música improvisada como Chano Domínguez, Renaud García-Fons, Horacio Fumero, Daniel García Diego, Tino di Geraldo, Guillermo McGill, Paolo Angeli, Marc Miralta o Julián Sánchez, entre otros.  

En La Babilonia han participado músicos como Miron Rafailovici, Borja Barrueta o Vicent Pérez, entre otros colaboradores del ámbito del flamenco, el jazz y la creación actual.  

Ha actuado en escenarios y festivales internacionales como el Teatre Grec de Barcelona, el Konzerthaus de Berlín, el hr-Sendesaal de Frankfurt, el Festival Fabbrica Europa de Florencia y el Theatro Municipal do Rio de Janeiro.  

Ha sido cantaora de La Fura dels Baus y ha colaborado como solista en producciones sinfónicas y teatrales de gran formato, tanto en Europa como en Latinoamérica. Parte de su trabajo ha sido difundido por el canal europeo ARTE.  

Ha sido reconocida con el Premio Time Out a la Mejor Creadora Nacional, el Premio Altaveu y el Premio Córdoba a Escena.

(Enlace aie.es)

ARTISTAS 2026

Albert Cirera & Tres Tambors es un proyecto liderado por el saxofonista y compositor igualadino Albert Cirera (1980), reconocido por su trayectoria en la escena del jazz contemporáneo tanto en la península como a nivel  

internacional. El grupo explorar los límites del jazz a través de nuevas formas de expresión , combinando composición, improvisación e interacción colectiva. 

En 2025, el grupo publica Orangina, un trabajo que reafirma la madurez, la cohesión y la continuidad de un lenguaje propio desarrollado a lo largo de más de una década de colaboración. En este nuevo proyecto, Albert Cirera & Tres Tambors consolidan su personalidad sonora con un repertorio que combina profundidad expresiva, experimentación tímbrica y gran riqueza rítmica. El resultado es una música viva y dinámica, que evidencia la madurez de una formación plenamente consolidada dentro del panorama del jazz contemporáneo. 

El proyecto se presentó con el álbum Els Encants (2012), que ya revelaba la personalidad colectiva y la libertad expresiva del cuarteto. Con Suite Salada (2016), inspirada en los paisajes y las texturas de Menorca, el grupo consolidó su identidad artística mediante una música que combina lirismo, intensidad e improvisación colectiva, reflejando una gran complicidad entre sus miembros. 

La formación está integrada por Albert Cirera (saxos tenor y soprano), Marco Mezquida (piano), Marko Lohikari (contrabajo) y Òscar Domènech (batería). Cada uno de los integrantes aporta una sólida experiencia musical y una sensibilidad que convierten al cuarteto en un espacio de libertad creativa. Desde septiembre de 2025, Roger Mas asume el relevo de Marco Mezquida al piano. 

Albert Cirera & Tres Tambors representa una propuesta de jazz contemporáneo abierta a la innovación pero arraigada en la tradición. Su música se caracteriza por el equilibrio entre estructura y libertad, por la calidad interpretativa de sus miembros y por una sonoridad que refleja la diversidad y vitalidad del jazz actual. 

(Enlace aie.es)

Abe Rábade (Santiago de Compostela,1977) es compositor y pianista, licenciado en Jazz Composition y Piano Performance por el Berklee College of Music de Boston en 1999. Cuenta con quince álbumes publicados y es autor de más de 200 composiciones musicales. Trabaja además en el ámbito educativo, siendo codirector artístico del Seminario Permanente de Jazz de Pontevedra y profesor en la Escola Superior de Música e Artes do Espectáculo (ESMAE) de Porto (Portugal) y en el Centro Superior de Música de Galiza (CSM Galiza) de Valga (Pontevedra). Ha sido galardonado con numerosos premios, entre los que destacan el Premio Tete Montoliú al Pianista Revelación en España, concedido por la Sociedad General de Autores de España (SGAE) , el Claire Fischer Award del Berklee College of Music y el Piano Performance Award del Berklee College of Music. 

Pablo Martín Caminero (Vitoria , 1974) Pablo Martín Caminero (Vitoria, 1974), termina sus estudios de contrabajo clásico en la Escuela Superior de Música de Viena en el año 1999. Tras esta etapa, se traslada a Madrid donde inicia su carrera profesional como intérprete, compositor y productor. 

La diversidad de estilos musicales en los que se mueve, lo ha llevado a colaborar con artistas y proyectos de diversos géneros como Jorge Pardo, Gerardo Núñez, BandArt, Hippocampus, 

Chano Domínguez, Niño Josele, Rocío Molina, Enrike Solinís, Rosario La Tremendita, y un largo etcétera de proyectos de flamenco, jazz, clásico y barroco. Paralelamente, esta polivalencia le anima a componer música para películas de cine y campañas de publicidad desde el año 2006. 

Bruno Pedroso (1969) Comenzó sus estudios musicales en 1987 y, en1990, estudió con el baterista de jazz Allan Dawson, reconocido pedagogo y profesor durante dieciocho años en el Berklee College of Music de Boston, EE. UU. 

También estudió con leyendas vivas del jazz como Clark Terry, Sir Roland Hanna, Rufus Reid, Bill Pierce y Kenny Washington. 

A partir de 1995, se dedicó casi exclusivamente al jazz, incorporándose al profesorado de la Escola de Jazz do Hot Clube de Portugal. También fue miembro delColectivo Português de Percussão.

(Enlace aie.es)

Con motivo del centenario del nacimiento de John Coltrane y Miles Davis, dos de los músicos más influyentes de la historia del jazz, el saxofonista Gustavo Díaz reinterpreta, en formato de quinteto, una selección de las grabaciones más representativas del titánico legado de las dos grandes figuras.

Manuel Machado, trompeta / Gustavo Díaz, saxo / Luis Guerra, piano / Javier Moreno, contrabajo / Rodrigo Ballesteros, batería

 (Canal Oficial YouTube)

Djamal B fait swinguer la langue française.
Formé dans les conservatoires supérieurs d’Amsterdam et de Barcelone, où il a reçu les conseils de ses maîtres — Peter Bernstein, Jesse Van Ruller ou encore Joshua Redman —, il a d’abord puisé son inspiration dans le Great American Songbook. Mais c’est vers ses premières amours qu’il revient aujourd’hui : le jazz manouche, celui de Django, chaleureux et virtuose.

À la tête de son quintet, il imagine un répertoire 100 % francophone, mêlant compositions originales et perles du jazz français popularisées par Jean Sablon, Henri Salvador ou Sacha Distel.

(Enlace lesgrandsjours-prod.com)

Javier Bercebal, Antonio G. Calero, Joaquín González, Lorenzo Moya y Rafael Sanz se reunieron en 1996 para formar JAZZMÍN, un grupo que representase a la ciudad de Albacete, hermanada con la ciudad de Vienne, en el Festival Internacional Jazz à Vienne, uno de los más prestigiosos festivales de jazz en Europa. Actuaron en el marco de un certamen de formaciones emergentes europeas en dicho festival. 30 años después vuelven a reunirse (aunque en realidad siempre han permanecido en contacto desarrollando diferentes proyectos), para celebrar esta efeméride. Vuelven los cinco integrantes a recordar temas que llevaron a aquel festival, y a presentar otros temas que han ido tocando a lo largo de estos años bien juntos bien en sus diferentes formaciones. Javier Bercebal a la guitarra, Antonio G. Calero al bajo eléctrico, Joaquín González a la batería, Lorenzo Moya al piano y Rafa Sanz al saxo pueden presumir de ser uno de los primeros grupos de jazz de la región, y tras estos 30 años, tiene mucho mérito que sigan dedicándose a este difícil mundo del jazz. Disfrutemos de esta reunión, esperando que no sea para un único concierto.

Kyle Eastwood, que creció en Carmel, California, guarda gratos recuerdos de los largos viajes en autobús al colegio escuchando los éxitos pop de los 70, en casa, sin embargo, lo que predominaba era el jazz, el blues y el R&B, ya que sus padres, el actor y director Clint Eastwood y Maggie Johnson, llenaban su hogar con música de Miles Davis, Dave Brubeck, Stan Getz, Ray Charles y las grandes orquestas de Duke Ellington y Stan Kenton. La pasión inicial de Kyle por el jazz no solo surgió al asistir a conciertos de Getz, Ella Fitzgerald y Sarah Vaughan, sino también al tener la oportunidad de conocer a estas leyendas.

Hijo de un icono del cine cuyo amor por el jazz es tan legendario como su trabajo frente a las cámaras y detrás de ellas, Kyle desarrolló una pasión de por vida por ambas formas de arte, lo que a su vez impulsó su ascenso como bajista de renombre mundial, prolífico y ecléctico artista discográfico, líder de banda y músico de gira internacional, y compositor de cine ganador del premio ASCAP y nominado al Globo de Oro.

La doble pasión de Kyle por el cine y el jazz alcanzó un punto culminante con el lanzamiento de su álbum Cinematic en 2019, en el que el bajista y su banda de siempre (el trompetista Quentin Collins, el saxofonista Brandon Allen, el pianista Andrew McCormack y el baterista Chris Higginbottom) crearon exploraciones jazzísticas aventureras y ricas en texturas de las bandas sonoras de algunas de sus películas favoritas, algunas, como él mismo dice, «que son reconocibles al instante, y otras menos obvias». Entre otros, la colección rinde homenaje a Lalo Schifrin («Bullitt»), Bernard Herrmann («Taxi Driver»), John Williams («La sanción del Eiger»), Michel Legrand («Les Moulins de mon cœur»), Henry Mancini («Tema de la Pantera Rosa»), Ennio Morricone («Per le antiche scale», «Charade») e incluso a la obra de James Bond a través de la canción «Skyfall» de Adele, ganadora del Óscar. También incluye nuevas versiones de la música de varias películas de Clint Eastwood, como «Sin perdón», ganadora del Óscar a la Mejor Película en 1993, y «Gran Torino», cuyo tema fue compuesto por Kyle, Clint, el colaborador habitual de Kyle, Michael Stevens, y el cantante Jamie Cullum.

Tras el éxito creativo, comercial y de crítica de Cinematic, el próximo proyecto de Kyle (y su décimo lanzamiento en solitario), Symphonic, será una épica colección orquestal de temas de algunas de las bandas sonoras favoritas de las películas de su padre, desde los temas de Ennio Morricone para los spaghetti westerns de Sergio Leone «Por un puñado de dólares» y «El bueno, el malo y el feo» hasta la obra de Lalo Schifrin para «Harry el Sucio» y «Magnum Force». También se incluirán la música de Lennie Niehaus para «Sin perdón» y «Los puentes de Madison», los temas compuestos por Clint Eastwood para «Banderas de nuestros padres» y «El cambiaformas», «Gran Torino» y una pieza compuesta por Kyle y Michael Stevens para «Cartas desde Iwo Jima».

El proyecto Symphonic conmemora los 25 años del lanzamiento del álbum debut de Kyle, From There To Here, con Sony Music. Durante la primera década de su carrera discográfica, el bajista coqueteó con diversos estilos únicos, incluyendo un sofisticado electro-cool jazz (Paris Blue, 2004), un jazz suave y rítmico con toques de los años 70 (Now, 2006) y una estética artística, elegante, urbana y culturalmente ecléctica (Metropolian, 2009). Interpretado junto a un elenco estelar de músicos de jazz londinenses, Now incluyó canciones compuestas por Ben Cullum y colaboraciones con el pianista Andrew McCormack, ganador del premio BBC Jazz Award, quien lleva 17 años tocando en el grupo de Eastwood.

El lanzamiento de Songs From the Chateau en 2011 marcó una nueva era en la evolución musical del bajista, comprometida con ese espíritu de conjunto del que Kyle habla con tanto cariño. Sus otros trabajos de la década de 2010 —The View From Here, Time Pieces e In Transit— encontraron a Kyle tocando con el quinteto de jóvenes músicos ingleses, de gran swing, a la vez que de una belleza conmovedora y sensual, que han sido la base de su sonido durante muchos años.

Debido a la amplia trayectoria de Kyle en el jazz y su posterior éxito como artista del género, es fácil pasar por alto otra etapa fundamental de su vida: sus muchos años viviendo en Los Ángeles durante los 80 y 90, tocando el bajo eléctrico y el contrabajo en bandas de rock acompañando a diversos cantantes en locales emblemáticos como The Whisky, The Roxy y The Troubadour. Incluso mientras estudiaba bajo de jazz y teoría musical con el gran músico de fusión Bunny Brunell a mediados y finales de los 80, Kyle —quien también creció admirando a Led Zeppelin y las líneas de bajo funky de Motown de James Jamerson— disfrutaba del rock y el ritmo por las noches.

Kyle comenzó a tocar en una banda de jazz fusión en el famoso Baked Potato a principios de los 90. Tras liderar su primer cuarteto de jazz durante varios años, le entregó una cinta con algunos estándares y composiciones propias al vicepresidente sénior de Sony, Steve Berkowitz, quien le ofreció el contrato para grabar From There To Here. Mientras dominaba el piano, la guitarra, el bajo eléctrico y, finalmente, el acústico, la sensibilidad jazzística de Kyle, en constante evolución, se inclinó hacia los grupos clásicos de los años 50 y 60 que capturaban el espíritu de lo que él llama «hard bop lírico, lleno de ritmo y armonías sofisticadas».

«Dejé Los Ángeles y me mudé a Nueva York durante unos años, donde conocí, toqué y, por decir lo menos, me enfrenté a grandes músicos de jazz», dice Kyle. «La experiencia que adquirí se convirtió en una parte invaluable de mi desarrollo como músico de jazz y me dio la confianza para mudarme con mi familia a Francia y empezar a tocar regularmente allí y en Londres. Lo mejor de mi carrera ha sido poder hacer lo que me apasiona, vivir de lo que me gusta y tener la oportunidad de tocar con mi increíble banda y con músicos de primer nivel de todo el mundo. Estoy agradecido a mis padres por sus interesantes gustos musicales, que me expusieron a muchos más géneros que la mayoría de los niños con los que crecí en aquella época. Desde la música clásica hasta Marvin Gaye y Miles Davis, me encanta todo».

Escrito por Jonathan Widran

(Web oficial)

Después del rotundo éxito en el Paco de Lucía Flamenco Legacy Festival de Nueva York junto a la Big Band de Arturo O’Farrill, llega a España un proyecto único: la música de Paco de Lucía reinterpretada en formato de Big Band de jazz.

El pasado 24 de noviembre, el Teatro Albéniz fue testigo de un concierto irrepetible donde tradición y modernidad se funden en una experiencia sonora de gran magnitud. La orquesta, formada por algunos de los músicos más destacados del panorama nacional, re-interpreta el repertorio del maestro algecireño a través del lenguaje orquestal de la big band, enriquecido con elementos flamencos. Y el resultado es jazz flamenco en big band.

Al frente del proyecto está Alex Conde, pianista, arreglista y director musical, reconocido por su capacidad de tender puentes entre el jazz y la herencia musical española. Sus arreglos, aclamados en Nueva York, ofrecen una lectura vibrante, llena de matices y energía, que enriquece la obra de Paco de Lucía sin perder su esencia. Lo mejor de «Music for Big Band (Live) Paco de Lucía» radica en su equilibrio. Conde evita la tentación de jazzificar excesivamente el material; respeta los palos y el sentir flamenco mientras los viste con sofisticación orquestal.

Una propuesta que celebra el legado de uno de los más grandes músicos de nuestra historia, con la fuerza y la sofisticación de una Big Band de lujo.

Una cita imprescindible para todos los amantes del jazz, del flamenco y de la música sin fronteras.

(YouTube)

Un espíritu libre y polifacético

Ganadora del premio a la Mejor Vocalista de Jazz del Año del Parlamento, la carrera de Emma Smith está en pleno auge. Con una amplia y diversa experiencia actuando en escenarios tan diversos como el Royal Albert Hall de Londres y los clubes de jazz más prestigiosos del mundo, no es de extrañar que sus conciertos se estén convirtiendo rápidamente en un éxito rotundo. Ha colaborado con artistas de la talla de Michael Bublé, la Orquesta de Quincy Jones, Jeff Goldblum y el quinteto de Jeremy Pelt y Wayne Escoffery. A lo largo de su trayectoria, se ha forjado una sólida reputación como artista potente y expresiva en la escena del jazz internacional.

Entre los numerosos galardones de Emma se incluyen el gran éxito de su consolidado grupo vocal, The Puppini Sisters, así como sus cuatro años como locutora en BBC Radio 3. También forma parte del aclamado grupo de gira de su club local, los Ronnie Scott’s All Stars. Tras una gira triunfal con el supergrupo estadounidense Postmodern Jukebox, la carrera de Emma sigue en ascenso, y los críticos la consideran una de las voces más prometedoras del jazz actual.

Al crecer en una familia de músicos de jazz, era inevitable que Emma se apasionara por este género. Con una madre saxofonista y un padre trompetista y compositor, estuvo rodeada de acordes de jazz, discos de bebop y armonías vocales a tres voces desde muy joven. Pero Emma cita a su abuelo como su mayor influencia: un trombonista del East End que comenzó en bandas del ejército británico y alcanzó la fama tocando con leyendas como Sammy Davis Jr., Oscar Peterson, Barbra Streisand y Frank Sinatra. Emma dice: «Nunca faltó a un solo ensayo. Me enseñó que uno es tan bueno como su última actuación. He adoptado la ética de trabajo de mi abuelo, la admiración incondicional por la música, la profunda gratitud por la vida que me da y una ambición sin límites».

Esa ética de trabajo ha dado sus frutos. En los últimos años, Emma ha recibido numerosos premios y reconocimientos tanto de la crítica como de instituciones, entre ellos ser una de las dos únicas cantantes en recibir la Medalla de la Worshipful Company of Musicians, llegar a la final del Concurso de Jazz de Montreux y ser nombrada Artista de Jazz del Año en los Premios de Música Jools Holland Boisdale 2024, compitiendo junto a Ezra Collective, Courtney Pine y Nubya Garcia. Fue nominada al Premio Parlamentario de Jazz en la categoría de Vocalista de Jazz del Año en 2022 y 2023, antes de alzarse con el título en 2024. En Estados Unidos, llegó a la final del 12.º Concurso Internacional Anual de Canto de Jazz Sarah Vaughan, seleccionada entre más de 280 participantes de 37 países, siendo la única cantante no residente en Estados Unidos en competir.

El ascenso de Emma a la fama se ha consolidado gracias a su aclamado trabajo en estudio, que la muestra como una cantante de jazz, arreglista y compositora de música tradicional multifacética con una excepcional capacidad vocal. Su álbum en solitario, Meshuga Baby, fue aclamado como un lanzamiento revelación, acumulando millones de reproducciones y recibiendo un amplio apoyo radiofónico de Jamie Cullum (BBC Radio 2), Cerys Matthews (BBC 6 Music), TSF Jazz y Jazz FM.

Su esperado nuevo álbum, Bitter Orange, llegó en el verano de 2025 a través del sello estadounidense La Reserve, convirtiéndose en la primera artista británica en unirse a su selecto catálogo. Bitter Orange ofrece una mirada íntima a la mente y la vida personal de una artista independiente, plasmando la misión de Emma de hacerse oír y dejar huella en el mundo actual, con un sonido arraigado en el pasado.

 

«Emma Smith es una cantante con una voz que supone un soplo de aire fresco para el mundo del jazz» — Jazz Views

«Un poder acumulativo extraordinario» — Jazz Wise «Poder emotivo» — Evening Standard

«Emma Smith es imponente» — The Mail on Sunday

«Una de las intérpretes más elegantes y originales de los clásicos del Songbook en la escena actual» — All About Jazz

(Web oficial)